Cuando era pequeño, pescaba en el Mar Menor, lisas (aquí los llamamos mújoles) bastante hermosos con mi caña de 2 metros, donde todos superaban fácilmente el kilo de peso. Por aquel entonces los había a montones, y ahora ya cuesta encontrarlos de ese tamaño.
Un veraneante del lugar me decía que los que estábamos todo el verano caña arriba caña abajo estábamos acabando con todos los peces

. Yo que era pequeño pensé: "pues será verdad".
Ahora que soy más grande, cuando paso por mi antiguo lugar de verano me quedo loco al ver toda la playa plagada de redes (ilegales, capaces de capturar hasta el más pequeño chirrete) de los pescadores furtivos. Sí, así de triste. El Mar Menor está abarrotado de pescadores furtivos (ilegales, sin dar de alta, sin permiso y saltándose todas las leyes de pesca) que arrasan con todo lo que cae en sus mallas.
Y nadie hace nada. Es más fácil pensar que es culpa de los pescadores de recreo. Un problema menos.